¿Te has preguntado alguna vez por qué te gustan tanto los productos de Apple?

¿Te has preguntado alguna vez por qué te gustan tanto los productos de Apple?

«Hoy Apple va a reinventar el teléfono». Estas fueron las palabras que utilizó Steve Jobs (California, 1955-2011) para presentar el iPhone, el primer teléfono móvil que lanzaba la empresa de la icónica manzana. Y lo hacía con un discurso y unas palabras que impactaron sobre la gente y le hicieron sentir parte de una experiencia única que no le ofrecían otras marcas; algo que la compañía de Cupertino ha sabido hacer y sembrar durante todos estos años de una manera que todo el sector ha envidiado y ha tratado de imitar constantemente.

El poder de Apple llega hasta nuestros días, y en buena parte es por todo lo que hizo Jobs por imprimir un carácter propio en sus productos. Mucho se ha contado sobre el icónico cofundador de Apple. Su vida, en ocasiones escudriñada por el ojo público por sus numerosas excentricidades, despierta admiración y despecho a partes iguales en toda la población. Fuera de los escenarios, auguran algunas personas, resultaba una persona fría, distante, incluso cruel. Pero en su faceta profesional, no cabe duda, fue un genio. Un genio al que el diseño le interesaba especial y extrañamente teniendo en cuenta que el sector en el que desenvolvía nunca había tratado con respeto a esta disciplina.

El diseño y la expectación con la que Jobs confeccionaba los productos que se presentaban en Apple forman parte de una estrategia de marca que se ha estudiado en profundidad en los últimos años. Desde su teatral puesta en escena hasta sus contundentes y cargadas de significado campañas publicitarias, los productos de Apple no han dejado indiferente a nadie, y le deben mucho al diseño gráfico y cómo este se ha ido entrelazando con el ADN de la compañía. Pensar en Apple es pensar, casi instantáneamente, en diseño. O, más bien, en buen diseño.  Simple, minimalista, y claro son los adjetivos que normalmente acompañan a los artículos de la compañía, y donde ha tenido bastante que ver Jonathan Ive, el prometedor joven que comenzó en el equipo de diseño industrial de la empresa y que pronto escaló posiciones y se convirtió en el Vicepresidente Ejecutivo de Diseño de Apple.

Jobs  entendió a la perfección que hardware y software debían ir de la mano en un ejercicio que debía reunir funcionalidad y belleza.  «El diseño es el alma de todo lo creado por el hombre», llegó a sintetizar Jobs. Los productos Apple, además de vender calidad y exclusividad, cuentan con una carga emocional muy poderosa. Muchos usuarios de Apple se sienten parte de una comunidad que casi parece una familia, y que hace que se hayan convertido en los mayores defensores de esta. Generar valor y engagement no es un objetivo sencillo, pero para Apple resulta muy fácil. Lo que ofrecía Mac (y Jobs lo sabía bastante bien) era una experiencia que superaba, y con creces, a su principal competidor: Microsoft. La empresa, hasta el nacimiento de la compañía de la manzana, dominaba el mercado mundial. Sus dispositivos de sobremesa de calidad a un precio asequible habían hecho que conquistara un territorio hasta ese momento menos explorado.

Pero Apple ofreció una creatividad e innovación que arrinconó a Microsoft. La marca de Bill Gates representaba un mundo de grises tan sombrío como inestable; y Apple ofrecía, en su lugar, un vínculo con el usuario que apostaba por la seguridad y que, además, también suponía una elección mucho más cool. Y eso teniendo en cuenta que Apple no tenía nada que hacer en la guerra de los precios: todos sus productos eran

considerablemente más caros. Pero ni por esas. El valor generado por la compañía de la manzana ha sido siempre tan potente e importante a nivel de marca que su público estuvo, está y sigue ahí. La sobriedad y elegancia que caracteriza a Apple viene, por tanto, de lejos. Un acabado blanco, limpio y universal remiten rápidamente a la marca creada por Jobs en la que, incluso después de su fallecimiento, el diseño se ha seguido cuidando con la misma prudencia y profesionalidad. El vidrio o el aluminio, así, han sido materiales incorporados por la compañía y que continúan con el legado iniciado por el célebre informático y emprendedor. ¿Te sigues preguntando por qué te gusta el diseño de Apple? La pregunta, en realidad, sería: ¿Y a quién no?

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